El Síndrome del Explorador

exploradorSe cuenta que una vez regresó a su pueblo un explorador que había recorrido el Amazonas y todos lo rodearon ansiosos de oírle. Pero, ¿cómo expresarles con palabras las sensaciones sentidas contemplando la majestuosidad del río, la belleza de los crepúsculos, la alucinación de la selva? ¿Cómo comunicar lo que experimentó frente al peligro de las fieras y de las inciertas aguas del río? Y les dijo:

- "Id y descubridlo vosotros mismos. Nada puede sustituir al conocimiento que se adquiere por medio de la experiencia vivencial".

Sin embargo, para orientarlos les hizo un mapa del Amazonas. Ellos tomaron el mapa y lo expusieron públicamente. E hicieron copias de él para cada uno. Y todo el que tenía una copia se consideraba experto sobre el Amazonas, pues, ¿no conocía acaso cada recodo del río, y cuán ancho y profundo era, y dónde había rápidos y dónde se hallaban los remansos?

El explorador se lamentó toda su vida de haber hecho aquel mapa.

Moraleja: La teoría es como un poste indicador que señala el camino para transformar la realidad. Pero quienes se obstinan en adherirse al poste se ven impedidos a avanzar hacia un conocimiento vivencial y enriquecido porque tienen la sensación de que poseen la verdad.

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Las Ventanas Sucias

ventanasUna pareja de recién casados, se mudó a un barrio muy tranquilo.

En la primera mañana en la casa mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana, que una vecina colgaba sábanas en el tendedero.

Qué sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero... quizás necesite un jabón nuevo.

Ojalá pudiera ayudarla a lavar las sábanas, el marido miró y quedó callado.

Y así cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía sus ropas al sol y el viento.

Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sabanas limpísimas, y dijo al marido; mira ella aprendió a lavar la ropa!

Le enseñaría otra vecina?

El marido respondió: No, hoy me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana!

ventanasLa vida es así, todo depende de la ventana, a través de la cual observamos los hechos.

 

“ Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella” (Facundo Cabral)

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Imaginación en momentos de crisis: ¿Culpable o Inocente?

Imaginación en momentos de crisis: ¿Culpable o Inocente?

Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso, desde el primer momento buscaron a un "chivo expiatorio" para encubrir al verdadero culpable.

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Lección de la Mariposa (Anónimo)

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Un día de primavera, un viajante descansaba tranquilamente al borde del camino bajo un árbol. Mirando la naturaleza que le rodeaba, observó cómo la oruga de una crisálida de mariposa intentaba abrirse paso a través de una pequeña abertura aparecida en el capullo. Estuvo largo rato contemplando cómo la mariposa iba esforzándose hasta que, de repente, pareció detenerse. Tal vez la mariposa –pensó aquel hombre- había llegado al límite de sus fuerzas y no conseguiría ir más lejos.
Así que, decidido a ayudar a la mariposa, cogió unas tijeras de su mochila y ensanchó el orificio del capullo. La mariposa, de esta forma, salió fácilmente. Su cuerpo estaba blanquecino, era pequeño y tenía las alas aplastadas.

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El Elefante Encadenado (Jorge Bucay)

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Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces?. ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes.

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