El verdadero coste de las cosas

Hoy tengo un día físicamente «interesante», complicadillo por varios aspectos físicos que se me han juntado, y pensaba sobre qué podía escribir, hasta que he visto un reel en Instagram que me ha servido de inspiración. Vivimos en una sociedad en la que la mayor parte de las personas, el único valor que dan a las cosas o a las acciones es un valor material, o dicho de otra manera que cuantificamos cada cosa que hacemos por lo que nos cuesta económicamente, sin reparar en el otro tipo de costo. Hay veces que el coste económico es muy bajo sin embargo el coste emocional, físico o mental puede llegar a ser altísimo. Por lo que no valoramos o no somos conscientes del verdadero coste que nos supone.

Los ejemplos que ponía mi inspirador eran tres, Netflix, un menú de hamburguesería franquiciada y una revista del corazón… La verdad que no sé lo que cuesta cada una de esas cosas pero siguiendo lo que él contaba decía que Netflix 10$, el menú 5$ y la revista 3$. Para nuestros bolsillos son precios muy bajos, y ¿cuál es el precio real para nuestro crecimiento como seres espirituales viviendo una experiencia humana? Pues ahí ya van cambiando esos costes elevándose sustancialmente y a veces hasta disparándose estrepitosamente.

En el caso de Netflix o plataformas similares el coste es la falta de concentración, la evasión, la pérdida de tiempo, el llenar la mente con ideas que van directamente a nuestra memoria implícita sin darnos cuenta, por lo que nuestro subsconsciente se va llenando de verdadera basura y cuando menos lo imaginamos surgen ideas o acciones que no tenemos ni idea de donde nos vienen… haciéndonos daño a nosotros mismos y a los demás, pues vienen de esa serie que te «tragaste», de esas noticias que te «tragaste», de esa publicidad que te «tragaste», sin pasar en ningún momento por ningún filtro que pueda discernir… sin entrar en lo que nos supone el primado negativo que causan la mayor parte de lo que nos «tragamos». Con esto no quiero decir que de vez en cuando no veamos una buena peli o una buena serie, algo bastante complicado en los tiempos que corren por cierto, pero que lo hagamos de una manera consciente y dándole un tiempo limitado, no robando tiempo ni al sueño, ni a una buena conversación, ni a un hobby, ni a una buena compañía como la de uno mismo por ejemplo. Si quieres ver algo para pasar el rato, pues busca una peli o una serie que te nutra espiritualmente, o que te haga reflexionar o que te haga reir… que el rato que pases sea constructivo y no destructivo…

Respecto a ese menú de hamburguesería industrial el costo nos va en la salud, la nuestra y la de nuestros pequeños… es una alimentación, por ser benévola lo llamo alimentación, que nos quita energía en vez de proporcionárnosla. Es algo que «tragamos» sin que nos nutra y encima son productos inflamatorios para nuestro organismo. Y es que encima a veces los padres lo hacemos como premio !! Un premio de intoxicar el organismo. Se han hecho multitud de experimentos en dejar uno de esos menús sin tocar durante días y días y días… y seguían igual que cuando se compraron, no se pudrían !!! Prefiero no pensar qué es lo que llevan. Si te apetece una hamburguesa hazla tú y el premio a tus hijos sería el hacerla juntos, seguro que se da diversión, aprendizaje, tiempo en familia…

Con las revistas del corazón voy a incluir también los programas de ese mismo órgano… ya que producen efectos similares incidiendo en el respeto y la paz mental. En las revistas al menos no chillan solapándose los contertulios formando una jauría totalmente indescifrable. Una vez me dije a ver cuánto aguanto viendo Sálvame, ya que si esto lo ve tantísima gente pues algo tendrá. Fue terrible no llegué a los 5 minutos, casi colapso, principalmente por el ruido y la falta de respeto entre ellos. Si pierdo el tiempo «tragando» ese tipo de contenido me voy volviendo una persona que se cree con el derecho de criticar a todo bicho viviente le conozca o no… voy faltando el respeto a todo quisqui, empezando por uno mismo, cuento los chismes que he leído o he visto a la vecina, al marido, a la amiga… primero sin saber si es cierto o no y segundo porque qué narices me importará a mí lo que le pase a alguien que ni conozco por mucho que le vea por la tele. Nos creemos con autoridad para decir si algo es cierto o no, sin darnos cuenta que desde la tele solo nos quieren atontados y anestesiados. Y no he hablado de que el chismorreo y la murmuración son unos de los grandes pecados contra el Amor. Todo lo que produce un excesivo ruido externo repercute directamente en nuestra mente provocando un excesivo ruido interno, como si ya no tuviéramos ruido suficiente con el propio como para añadir más.

Si quieres enfocarte en la vida de alguien, enfócate en la tuya y si no te gusta tu vida haz algo para cambiarla, tú tienes el poder… Hay que buscar lo que nos nutra, buscarlo conscientemente, porque la sociedad está montada para que nos «traguemos» todo lo que nos echen, para que de esa manera seamos mucho más manejables y menos soberanos. Habitualmente, cuando algo es demasiado barato o incluso gratis, el producto eres tú.
Las grandes corporaciones de cualquier ámbito nos ofrecen multitud de experiencias o cositas para tenernos entretenidos, poniéndonos fácil al alcance de la mano, cualquier tipo de distracción y no nos dé por mirar hacia dentro que es lo complicado y lo que requiere de cierto esfuerzo, para que no nos enfoquemos hacia donde realmente importa, de la nariz pa’dentro, donde reside la Verdad de mí mismo. No vaya a ser que nos volvamos conscientes y les reventemos el chiringuito. Así que te animo a que de vez en cuando hagas el análisis del verdadero costo de estas y otras muchas cositas que consumimos y que no nos aportan nada bueno.

OM Shanti !!
Umadevi

Preguntas reflexivas

  • ¿Qué cosas considero “baratas” sin analizar su coste real para mí?

  • ¿Qué precio estoy pagando en concentración, energía o tiempo por el entretenimiento que consumo?

  • ¿Cómo afecta a mi cuerpo y mi ánimo la comida que elijo?

  • ¿Qué tipo de ideas e imágenes estoy dejando entrar en mi mente cada día?

  • ¿En qué momentos me convierto yo misma en el producto que otros consumen?

  • ¿Cuánto ruido externo estoy dejando que se convierta en ruido interno?

  • ¿Qué podría hacer hoy para que mis elecciones fueran más conscientes y nutritivas?

  • ¿De qué experiencias, contenidos o hábitos necesito desintoxicarme?

  • ¿Estoy dedicando más atención a la vida de otros que a la mía propia?

  • ¿Qué significa para mí vivir de forma soberana y no manipulable?

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