Gratitud

El pasado 21 de septiembre fue el día mundial del Agradecimiento, me importan bastante poco los «días mundiales de algo» aunque me ha servido como inspiración para compartir alguna reflexión sobre la Gratitud. Gratitud es una de la palabras más bellas que existen y que de las que más utilizo, como Gratitud y con sus variantes de Gracias y Agradecimiento, ya que es uno de los pilares de mi vida junto a la Aceptación y la Confianza.

Siento que el Agradecimiento es la base de la Vida desde el primer segundo sin ni tan siquiera hayas abierto los ojos por la mañana al despertar, hasta el último segundo del día una vez que los hayas cerrado por la noche, justo antes de dormirte. Que lo primero que pienses, sea GRACIAS por un nuevo día… GRACIAS por una nueva oportunidad para seguir aprendiendo… GRACIAS por una nueva oportunidad para seguir disfrutando del regalo de la Vida. Y que lo último que pienses, sea GRACIAS por este día… GRACIAS por todos los buenos momentos que me ha brindado este día… GRACIAS por los momentos «interesantes» aunque no me hayan agradado en absoluto. Que al menos haya dos momentos al día en el que tengas presente la Gratitud. Y si durante el día te pones en modo Gratitud y también dices GRACIAS de vez en cuando, te sorprenderás de la cantidad de cositas que te suceden a diario por las que dar GRACIAS… Dando GRACIAS, la Vida se convierte en Magia… por lo que nos gusta, por lo que no nos agrada tanto y hasta por lo que nos cabrea… porque todo, absolutamente todo por lo que pasamos, es todo por lo que debemos pasar, para poder seguir evolucionando pasito a pasito, ya que nada nos sucede por azar y con todo éso que nos sucede vamos aprendiendo a conseguir ser la mejor y verdadera versión de nosotros mismos.
Cuando das GRACIAS por lo que no te mola tanto desaparecen los tan terribles “y siiiiis…” y si hubiera ido… y si me hubiera quedado… y si le hubiera dicho… y si no le hubiera dicho… y si tal… y si cual… y si tal… y si cual… saliendo de la fantasía y poniéndonos en Presencia. Ya que todo lo que te sucede es perfecto para tí y no hubiera podido darse de otra manera.

La Gratitud nos hace Felices… nos hace estar en calma… en Paz… pero la Gratitud de Verdad, la que nace en el Corazón, no la de boquilla. La Gratitud por todo lo que sucede en mi vida, Gratitud por lo que me gusta y Gratitud por lo que me espanta… Gratitud porque sé que todo lo que sucede en mi vida es para bien… es para mi camino evolutivo. Gratitud porque aunque las situaciones no me agraden… Todo está bien… Gratitud desde el Corazón.
El Agradecer lo que nos agrada es relativamente fácil, solo es estar un poco atento, pero Agradecer por lo que no nos gusta tanto, ahí está el verdadero trabajo personal. Agradecer incluso a ese jefe petardo que me trata mal… porque es un maestro en mi vida. Agradecer una enfermedad… porque es una maestra en mi vida. Agradecer situaciones complicadas con la pareja, hijos y amigos… porque son maestros en mi vida. Y me llevarán a aprender, si estoy en disposición de verlo, claro está. Es tan importante la Gratitud, que cuando agradecemos, afecta a nuestra frecuencia vibratoria de una manera positiva, eleva nuestra energía sutilizando nuestra vibración.

Si no acostumbramos a agradecer o solo lo hacemos por lo que nos agrada, sería un buen propósito el ir integrando en nuestra vida la Gratitud por lo chungo. Da GRACIAS por todas las experiencias vividas, porque GRACIAS a todas ellas, eres la persona que eres ahora mismo, en este instante. La Gratitud es la llave que te abre la puerta para que todo lo bueno vaya fluyendo en tu vida.

Un buen ejercicio para trabajar la Gratitud es empezar dando las GRACIAS por todo lo que tenemos y que como estamos acostumbrados, no lo valoramos como se merece, pareciéndonos lo habitual… y no lo es, porque hay millones de personas en el mundo, que no lo tienen !! Por ejemplo cuando te duchas con agua calentita y de repente sale fría, cuál es tu reacción? Me cagüen la leche qué fría está o aunque esté fría al menos tengo agua? Muchas veces se nos olvida que hay muchos millones de personas en nuestra querida Pachamama que no disponen de agua corriente y que tienen que recorrer kilómetros para conseguirla, y en algunos casos hasta el peligro que corren en el camino. Y nosotros tenemos varios grifos en casa, le das y sale agua, le das para un lado y sale fría, y es que le das para el otro lado y wooow !! sale caliente !!! O le damos a un interruptor y tenemos luz… Y tenemos un techo que nos cubre y no se lo lleva un vendaval, estando a gustito mirando por la ventana la que está cayendo fuera… Hay tantas cosas…
Es muy fácil el Agradecer, solo es pararse a pensar un poquito, pararse a sentir, es poner Presencia en todo lo que recibimos y así nos daremos cuenta que todo lo que tenemos es un regalo… y los regalos se Agradecen.

Termino con una frase que tenía apuntada desde hace mucho tiempo, que creo que es de Eckhart Tolle y dice así: «Si solo pudiéramos decir una oración, con decir GRACIAS, bastaría».

GRACIAS GRACIAS GRACIAS !!!

OM Shanti !!
Umadevi

Preguntas reflexivas

  • ¿Qué pasaría si comenzaras y terminaras cada día con un simple “gracias”?

  • ¿Qué situaciones difíciles podrías empezar a agradecer como maestras en tu vida?

  • ¿Qué regalos cotidianos has dejado de valorar por considerarlos normales?

  • ¿Cómo cambia tu percepción cuando agradeces lo que no te gusta?

  • ¿Qué “y si…” podrías disolver hoy con un gesto de gratitud?

  • ¿Qué enseñanza profunda se esconde tras las experiencias que más te han dolido?

  • ¿Qué energía notas en ti cuando agradeces desde el corazón y no desde la costumbre?

  • ¿Qué maestros disfrazados hay ahora mismo en tu vida?

  • ¿Qué podrías agradecer hoy que ayer dabas por hecho?

  • ¿Cómo sería tu vida si cada experiencia, agradable o no, la recibieras como un regalo?

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Miedo y amor no caben juntos en el corazón. Cuando me abrazo, me respeto y me cuido, todo mi mundo cambia. No busco afuera lo que ya habita dentro: mi cuerpo, mi alma, mi vida… son mi templo sagrado.

La diferencia entre lo posible y lo imposible no está fuera, sino en tu fuerza de voluntad: esa energía silenciosa que convierte ideas en acciones y sueños en realidad. Cada pequeño gesto es un acto de elección consciente, y desde ahí transformamos lo inalcanzable en parte de nuestra vida.

En el camino del crecimiento humano, la sobreinformación puede abrumarnos, pero el verdadero aprendizaje surge de mirar hacia dentro. Leer y aprender de otros es útil, pero solo la introspección, la práctica y la experiencia nos llevan a convertir conocimiento en sabiduría. La clave está en bajar la teoría a tierra y hacerla nuestra, con presencia y consciencia.

La verdadera Meta no es solo un objetivo, sino la unión consciente con nuestro Ser. Alcanzarla requiere disciplina, coraje y entusiasmo genuino, y nos permite triunfar desde la calma y el Amor, beneficiando también a los demás. Cada experiencia de la vida nos guía, nos pule y nos acerca a nuestra esencia más auténtica.

Preguntarse si somos la mejor persona posible nos invita a conocernos a fondo. Comprender nuestra “máscara” y el papel de los cuerpos físico, emocional y mental es clave. Al observarnos desde dentro recuperamos nuestro poder y podemos transformarnos. Con reflexión diaria, avanzamos paso a paso hacia nuestra mejor versión.

Vivimos midiendo el valor de las cosas solo por su precio, sin ver el coste real que implican en nuestra salud, energía o conciencia. Muchas veces lo barato nos sale carísimo si nos adormece, intoxica o distrae de lo esencial. Elegir con conciencia es un acto de libertad. Preguntarnos por el verdadero coste de lo que consumimos nos acerca a una vida más plena y soberana.

El camino del Corazón es una invitación a mirar hacia dentro, a reconocer el latido que guía nuestras decisiones más auténticas. No se trata de buscar fuera, sino de atrevernos a escuchar lo que anhela nuestra esencia. Seguir ese latido requiere voluntad, coraje y la pausa necesaria para sentir. Al hacerlo, cambia la forma en que vivimos, aprendemos y compartimos nuestra vida.

Confiar es comprender que la vida es un camino de aprendizaje y que todo sucede como debe ser para nuestra evolución. Al aceptar esto, el miedo y la ansiedad se disuelven y desaparecen los “y si…”. Confiar no es resignarse, sino saber que incluso lo inesperado tiene un propósito. Cultivar la confianza implica volver al interior y recordar que, en el fondo, todo está bien.

Aceptar es comprender que todo ocurre como debe para nuestro crecimiento. La falta de aceptación genera sufrimiento; cuando aceptamos lo que nos toca, incluso lo difícil, abrimos la puerta a la transformación, la libertad y el amor. Fluir con la vida, dejar llegar y dejar ir, es el corazón de la Aceptación.

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