Desde el mundo espiritual, en ocasiones se nos presenta el amor como una energía blandita, bobalicona y amable, que sirve para acariciar, una energía que cede y tolera. Dejando de lado una gama de funcionalidades que también son amor, y que yo diría, son el amor del bueno…
El amor es la energía más recta, firme, clara y limpia que existe. Desde el amor se dice sí y se dice no. Amor es decir “hasta aquí hemos llegado” o “seguimos a pesar de todo”.
Amor es decirle a una madre: “no, no voy a cargar con tu culpa, aunque me chantajees con retirarme tu cariño”; a un padre: “eres mi padre, eso no lo puedo cambiar, pero sí puedo protegerme de ti”; a un hijo: “no, no te lo doy, porque si lo hago, contribuyo a tu destrucción”; a tu pareja: “me voy, estar aquí me hace daño”; y amor es decirte a ti mismo: “no vuelvo a tragar con esto aunque tiemble cada parte de mi cuerpo”.
Porque en una época en la que tanto se habla de autoestima, más nos valdría ser dignos y poder mirar a la imagen que nos devuelve el espejo con respeto por nosotros mismos. Así que cuestiónate si cuando cedes, evitas, complaces o toleras, lo haces en nombre del amor o de algo muy distinto, como el miedo, la comodidad o la pereza.
Aditya

Comentarios
Algunas sugerencias
0 comentarios