La confianza se construye en el contacto, con el entorno, con los demás y con uno mismo. Surge cuando esa frontera de contacto se vuelve permeable, flexible y clara.
Como proceso vivencial, la confianza es una experiencia plenamente corporal y emocional. Cuando confío, mi respiración se afloja, mi cuerpo experimenta apertura y mis emociones fluyen con libertad, sin condicionamientos. Soy capaz de experimentarme más auténtico y real.
Es importante matizar que la confianza no elimina el riesgo, sino que coexiste con él. Es la disposición a exponernos a los demás y a la vida, sabiendo que puede haber decepción, pero con la convicción de que, aun así, vale la pena el riesgo de abrirse y que disponemos de los recursos necesarios para afrontar las pérdidas y rentabilizar las ganancias
Algunas indicaciones para experimentar y “entrenar” la confianza:
-No esperes a sentirte bien para actuar.
-Actúa “en corto” y emprende pequeñas acciones, la confianza es una trayectoria que se construye con pequeñas victorias repetidas
-Recrea y ancla en tu interior, lo más intensamente que puedas, esos momentos en los que experimentas la confianza.
La confianza es recibir lo que la vida trae, sabiéndonos capaces de asomarnos al abismo de la incertidumbre con coraje y también con sensatez.
Aditya
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