En lugar de sentir que “te elevas”, surge otra frase, más humilde: “me inclino ante lo que es”.
GLOBO ESPIRITUAL VS ESPIRITUALIDAD ATERRIZADA

Hay momentos en los que lo que llamamos espiritualidad no nace de una conciencia mas despierta o más profunda sino de una retirada elegante, de la evitación de lo que duele.

No como engaño, sino como intento de sostén cuando el dolor aprieta más de lo tolerable.

A eso lo llamo globo espiritual.
No como crítica, sino como descripción:

una forma de elevarse para no atravesar aquello con lo que la vida nos confronta.

Suele aparecer cuando el sufrimiento desborda,
cuando la fragilidad amenaza la identidad,
cuando poner un límite o expresar agresividad da miedo y la experiencia resulta demasiado incómoda para ser habitada.

Entonces el organismo hace algo comprensible: busca alivio.
Y a veces lo encuentra en prácticas espirituales que dejan de ser encarnadas
y se convierten en una anestesia suave y socialmente aceptada.

No es el yoga, ni la meditación, ni el silencio lo que está en cuestión.
Es el lugar desde el que se practican.

En esta espiritualidad defensiva aparece una calma peculiar:
suaviza lo que debería doler,
evita el conflicto en lugar de elaborarlo,
disuelve el límite cuando lo que toca es construirlo.

Se espiritualiza la herida
y se pronuncia un “no pasa nada”
justo cuando algo sí está pasando.

Hay mucha paz en el discurso
y poca verdad en el vínculo.
La serenidad se vuelve lineal, inmune a lo sentido.
Eso no es paz. Es desconexión.

La espiritualidad aterrizada comienza en otro sitio.
Empieza cuando uno puede quedarse un poco más con lo que hay.

Cuando puede habitar sus miserias sin huir de ellas, sin trascenderlas demasiado rápido.

Pasa por el cuerpo.
No elimina las contradicciones del yo, las integra.
Incluye miedo, rabia, dependencia, deseo.
Incluye también duelos que no admiten atajos.

No te hace mejor ni más luminoso.
Te hace más verdadero. Y sí, a veces también más incómodo para el entorno.

No te saca de la experiencia:
te hunde en ella.
Y, a veces, desde ahí, aparece algo más amplio, no buscado.

No sube: profundiza.
No protege: desnuda.

En lugar de sentir que “te elevas”,
surge otra frase, más humilde:
“me inclino ante lo que es” y, a veces, me siento como una aguja que se enhebra en algo mayor.

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Algunas sugerencias

“La felicidad es un subproducto de la responsabilidad, al igual que el serrín lo es de serrar la madera.”

"Contar con un suelo interno y un equipaje emocional suficiente para movernos en el mundo sin depender exclusivamente de lo externo."

"Paradójicamente, la espiritualidad gestáltica sirve para permitir que la presencia prenda en lo cotidiano, el único lugar donde se da lo sagrado"

"Cuando agresividad, decisión y poder se alinean, surge la capacidad de estar en el mundo con coherencia, respeto y verdadera influencia"

"El amor es la energía más recta, firme, clara y limpia que existe. Desde el amor se dice sí y se dice no"

"Es importante matizar que la confianza no elimina el riesgo, sino que coexiste con él"

"Es aquello que no te permitiste hacer, la verdad que no dijiste o el límite que no pusiste, todo ello manifestado como  látigo interno".

"Elige tu propia receta.  Moldea tu masa a tu gusto. Acepta las críticas sobre la forma y el sabor y no cambies de ingredientes por ser más consumible, sino para ser mejor para ti mismo (y, desde ahí, lo serás para los demás)".

"El hábito o la adicción no es tu problema: es tu solución. La que tuviste más a mano, la que te resultó más fácil, la que te permitió sostener tus miserias, tus miedos, tus debilidades no permitidas"

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